lunes, 5 de marzo de 2012

¿Una Memoria para las democracias de hoy?

A propósito de la última sentencia absolutoria contra el Juez Baltasar Garzón, en España, sobre los juicios de la verdad, el Tribunal Supremo de lo Penal declaró que Baltasar Garzón no había cometido prevaricato, pero que si había errado en su análisis sobre si se podía investigar los crímenes del Franquismo. Debido a que; existe una ley de amnistía que prohíbe su investigación, por respeto al principio de legalidad y porque se había extinguido la acción penal, entre otros argumentos pocos convincentes y lejos del concepto de jurisdicción universal del que Baltasar Garzón y otros magistrados han usado para condenar a violadores de derechos humanos de distintas dictaduras latinoamericanas (Ver caso Schilingo). Ante este nuevo escenario, el Estado español aprovecha el pánico y cierra otra puerta a los familiares de las víctimas del franquismo: cierra el único espacio de memoria reconocido por el Estado.


¿Una Memoria para las democracias de hoy?


Erick Ramos Solano
EPAF
No podría imaginarse sociedades sin archivos, sin folios, sin ingentes depósitos de documentos ligeros llenos de registro e inventario, historia y descripción. No podría, también, imaginarse sociedades sin memoria, sin lazos de sentimiento colectivo con el pasado, sea éste cruel o de bonanza, reciente o milenario.
No obstante, una sociedad sin justicia podría caber bien en cualquier realidad y, sin ir muy lejos, en la cabeza de cualquier persona. Es más, una sociedad en la que la búsqueda de la verdad de un pasado violento sea motivo de sanción, es ahora posible. ¿Dónde? En España.
El cierre de la Oficina de Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura explica cómo el uso de la memoria de las atrocidades del franquismo (1939-1975) puede bien no servir para nada.
Tal vez suene muy duro. Exagerar a veces resulta ser la medida perfecta para designar el peligro del fracaso de aquello en lo que creemos. Sin embargo, como ha ocurrido y ocurrirá siempre, mientras el Estado o quienes gobiernen nieguen lo ocurrido y dispongan en su legalidad la trampa de la letra, el peso de los hechos sabrá encontrar salida entre renglón y renglón, aunque nos duela.
El Partido Popular —antes Alianza Popular, partido conservador fundado durante la transición española en su mayoría por ex ministros franquistas— marcó siempre distancia con la Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007 por el gobierno de Rodríguez Zapatero, que buscaba la consolidación de políticas públicas, el fomento de la memoria, encontrar desaparecidos —gracias al controversial mapa que identificó más de dos mil doscientas fosas colectivas en todo el territorio—, reparar a miles de familiares y lograr justicia.
Dejó no obstante sin base su tramitación parlamentaria, se amparó en la urgencia dedescongestionar la carga procesal y redujo la iniciativa, en los discursos oficiales, a un estorbo para el cierre de las heridas del pueblo español. Aunque Rajoy no la derogue, en la práctica acabará dejándola a un rincón del despacho, en favor del noble objetivo de lograr la unión y el desarrollo de España, en medio de una crisis continental, aunque ésta fuera la terrible cáscara de un gran cementerio.
Ya la tesis de la sentencia a Baltazar Garzón, a pesar de la absolución y el reconocimiento de sus «errores de oficio», dejaba en claro los principios amnésicos de un sistema judicial español que negaba el carácter devastador y la naturaleza vil de la desaparición forzada y los crímenes de lesa humanidad durante la Guerra Civil, así como la grosería de la amnistía y la imposibilidad del ejercicio del derecho a la verdad, justicia y reparación, restringiendo el rol de los jueces al automatismo acrítico, dejando huérfanas de tutela alguna judicial a las víctimas del terror de Estado.
Pero, ¿cómo puede la memoria ayudarnos a sostener una democracia ahora que ésta se sostiene sola gracias a su solvencia o apego a los designios económicos de los que controlan el país?
¿Cómo su estudio puede ir más allá de las mesas semanales que convoca la academia para discutirla y otorgarle legitimidad si vamos cerrando, sin querer, su fervor a grupos aislados?
¿Cómo la difusión de su complejidad e importancia para sociedades que buscan paz y progreso puede alcanzar de manera concreta y sin demora el momento exacto en que el dolor y la incertidumbre puedan convertirse en justicia y reparación para la viuda o el pobre?
La Ley de Memoria Histórica reconocía que la democracia española debía vivirse no solo por las nuevas generaciones sino con la memoria de aquellos que sufrieron represión, murieron o perdieron la patria durante la dictadura. El equilibrio entre poder y sociedad (entiéndase democracia o cualquier otro modelo utópico que permita la participación ciudadana, el control de los poderes y la redistribución efectiva), no debe impedir la recuperación de una identidad humana violentada gravemente por el Estado o sus fuerzas armadas.
Menos cancelar, finalmente, aquello que nos mueva a buscar la verdad de regímenes autoritarios que desean que el silencio y la impunidad permanezcan como efigies de piedra tras los rostros dedemocracias populares.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Por 4 esquinitas de nada: Todo/as somo/as diferentes!



CUENTO TITULADO POR CUATRO ESQUINITAS DE NADA. ADAPTADO POR MAYTE CALAVIA CON ALUMNOS DEL CEIP EL ESPARTIDERO DE ZARAGOZA.

jueves, 17 de noviembre de 2011

La construcción de Belo Monte va destruir áreas naturales

La construcción de la Hidroeléctrica Belo Monte en la Amazonía afectará la vida de miles de personas, como tú y como yo. Las comunidades indígenas no han sido consultadas, el impacto ecológico será devastador.

La construcción de esta hidroeléctrica cuesta mas de 30 billones, que va destruir 640km de la foresta amazónica.

Gota D'Agua es un movimiento en Brasil que nació para transformar la indignación en una acción, a través del uso de actores y actrices muy conocidos de Brasil. La indignación de que el Gobierno brasilero apoye la construcción de una hidroeléctrica "Belo Monte" que afectará el medio ambiente de una parte de la Amazonía y a sus pobladores.

Difundamos este video ;-)


viernes, 2 de septiembre de 2011

Ronald Gamarra: Punto final a Mora


Punto final a Mora

Por Ronald Gamarra
Con la prensa orientada a la farándula y el escándalo, las noticias verdaderamente importantes o graves suelen pasar inadvertidas. Es lo que parece suceder con las recientes declaraciones del ministro de Defensa, Daniel Mora, quien pone sobre la mesa, una vez más en los últimos años y por primera vez bajo este gobierno, la deplorable iniciativa de dar fin a las investigaciones judiciales por crímenes contra los DDHH. Lo dijo claramente hace dos días: “Creo que debemos llegar a una solución de punto final, de reconciliación del país, no podemos estar permanentemente en esto. No pueden haber juicios que se destapen después de 40 años”.
Se trata de una declaración inadmisible que aboga por la impunidad y merece absoluto repudio. No vemos cómo se condice esta declaración con las intenciones expresadas ante el Congreso por el premier Lerner. El ministro Mora no puede ignorar, además, que lo dice justamente cuando, por fin, después de 25 años de burla, la justicia puede lograr la comparecencia en juicio del ex subteniente Telmo Hurtado, autor directo de la masacre de 69 personas de la comunidad campesina de Accomarca, la mayoría de ellos mujeres y niños, a quienes dio muerte con fuego de ametralladora y granadas al frente de su pelotón. Esto sucedió en 1986.
Telmo Hurtado contó con una indebida protección institucional que lo preservó de responder por su crimen, permitiéndole ascender hasta el rango de mayor. Esto incluyó la complicidad encubridora del fuero militar, donde se le impuso una sanción simbólica por delito de “negligencia” y no por homicidio agravado y múltiple, con lo cual se pretendía establecer cosa juzgada. Pero Hurtado acaba de ser extraditado de los EEUU, adonde fugó a la caída del fujimorismo. Con la propuesta de Mora, un criminal como este, en vez de juicio debería tener impunidad. Le bastaría el mérito de driblear a la justicia durante 25 años con la protección de las autoridades.
Acaso a algunos les preocupa que en el juicio que ahora afronta Hurtado, se sepa quiénes dieron las órdenes que cumplió brutalmente y se establezcan así responsabilidades de alto nivel. Por eso es lamentable que el ministro Mora pretenda corregir la plana a los jueces sobre la teoría penal de la autoría mediata, cuando dice: “No es posible que por autoría mediata se sancione a gente que no tuvo nada que ver”. Más allá de revelar que no entiende nada de teoría jurídica, se percibe la voluntad de dar margen a la impunidad de los altos rangos. No obstante, la justicia debe ir hasta el fondo de las cosas y no cabe impedirlo. Tal es el mandato del Estado de derecho.
Fuente: La República

La historia de los Derechos Humanos

Fuente: Youth for Human Rights



jueves, 1 de septiembre de 2011


Ronald Gamarra pide destitución del ministro de Defensa Daniel Mora



Ronald Gamarra pide destitución del ministro de Defensa Daniel Mora
El ex procurador Ronald Gamarra solicitó la inmediata destitución del ministro de Defensa Daniel Mora en el cargo, luego que sugiriera “un punto final” a la investigación deviolaciones de derechos humanoscometidas por militares en el periodo de violencia política. Lea la carta de Ronald Gamarra al presidente Ollanta Humala.
“Esperamos una rápida rectificación, la separación del Sr. Mora del cargo de ministro de Estado, y por el contrario, se cumplan laspromesas electorales de hacer vinculantes las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación”, sostuvo Gamarra en una carta dirigida al presidente Ollanta Humala.
Ronald Gamarra pide destitución del ministro de Defensa Daniel Mora
Para Gamarra, las leyes de “punto final” o amnistía “vulneran las normas internacionales de derechos humanos y la obligación internacional del Estado peruano de juzgar y castigar a los autores de graves violaciones de los derechos humanos”.
“Son una de las peores formas de renuncia a los valores de la Democracia por parte de las autoridades gubernamentales”.
Asimismo, consideró que estas normas no pretenden sino consagrar la impunidad de crímenes que ofenden a la humanidad, como desapariciones forzadas, ejecuciones, torturas, violaciones sexuales o masacres.  Lea la carta de Ronald Gamarra al presidente Ollanta Humala.
Fuente: La República

Kausa Justa se pronuncia sobre las declaraciones del Ministro Mora:
Carta Al Presidente Ollanta Humala - Sobre Ministro MORA

miércoles, 3 de agosto de 2011

Entrevista a Rodrigo Uprimny: "Los excesos en la detención preventiva"

"Ahora bien, como la detención implica la privación de la libertad de una persona que no ha sido condenada, debe ser realmente excepcional en un Estado democrático. Los fiscales y jueces deben recurrir preferentemente a otras medidas preventivas, como las cauciones, los brazaletes electrónicos, el retiro del pasaporte o la detención domiciliaria, por citar algunas. Y sólo decretar la detención cuando no haya otro medio menos lesivo de la libertad para prevenir los tres riesgos para los cuales existen las medidas de aseguramiento: i) que el procesado se fugue, ii) que obstaculice el desarrollo del proceso o, iii) o que constituya un peligro para las víctimas o la sociedad". (Rodrigo Uprimny en El Espectador)


Rodrigo Uprimny



Los excesos en la detención preventiva